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CATA DO FERREIRO

Hace pocos días tuvimos el privilegio de tener en La Masía de Chencho a Gerardo Méndez, propietario de las bodegas gallegas Do Ferreriro. Considerado por muchos el mejor elaborador de vinos blancos de España, Gerardo nos ofreció una cata magistral de sus vinos.

Empezamos catando toda su gama de vinos de la añada 2010, comenzando por su fabuloso Do Ferreiro, una mezcla de las 129 parcelas que tiene Gerardo en 12 hectáreas. Tremendamente varietal, con notas herbáceas, frutales y balsámicas, demostrando la pureza de un auténtico Albariño.

El segundo de ellos, Tomada do Sapo, es un vino de una sola finca, la de mayor altitud. Se podría definir como una lanza de acero, largo y frío, muestra de auténtica mineralidad y salinidad atlántica.

Tras esta introducción vino la joya de la corona “Do Ferreiro Cepas Vellas”, elaborado con uvas Albariño provenientes de capas de más de 300 años. Como diría un buen amigo “viñedo con energía”, justo al lado de la casa de Gerardo, la niña bonita de la familia. Este 2010 es goloso desde el principio, recuerda a frutos blancos como el membrillo maduro y ligerísimas notas balsámicas. En boca es poderoso y está lleno de sensaciones. Una vez terminada la cata de la muy buena añada 2010, mantuvimos el último vino para compararlo con sus “hermanos mayores”. El primero de la segunda tanda fue Cepas Vellas ´09, maravilloso desde el inicio, notas verdes de hinojo, balsámicas y muy mineral, con una fruta exquisitamente madura y golosa. La boca es majestuosa, grasa y muy equilibrada, con un final eterno e incluso sensual.

Se paró el tiempo y apareció el todopoderoso Cepas Vellas 07´, probablemente uno de los mejores vinos blancos que he probado nunca (no sólo de España, sino del mundo). En nariz apareció con unas sutiles notas de piel de mandarina, con unos aromas que tanto nos recordaron a los vinos de botrytis, como el membrillo maduro y los orejones. En boca era equilibrio puro, una gran orquesta sin ningún desafinamiento, absolutamente perfecto de los pies a la cabeza. Qué pena que esté en peligro de extinción!.

Y llegó el último vino y es cuando te das cuenta de de cómo puede llegar una añada a marcar un vino. El año 2006 fue, probablemente, uno de los años con más incendios en Galicia del último lustro. Una gran nube de humo “escoltó” durante -al menos un mes y medio- la viña de Gerardo, entre otras. Este vino es diferente al resto, lo definiría como incendiario, con notas ahumadas, como si estuviéramos hablando de un whisky de Islay, pero que no llegan a enmascarar su frutosidad ni su potencia. Encontré muy marcadas las notas de pomelo maduro y naranja sanguina.

Tras la cata, procedimos a disfrutar de una excelente cena, que comenzó con unas anchoas del Cantábrico, con tomate Raf y papas chip caseras. A continuación degustamos una quisquilla de la Bahía de primerísima calidad y continuamos con una alcachofa rellena de setas y jamón con foie caramelizado. La alcachofa se ha convertido un poco en nuestro talismán, le encanta a todo el mundo!!. Es una pena que no se pueda comer durante todo el año!! Para finalizar con las entradas, tomamos un salteado de verduritas con huevo mollet, espárragos trigueros y crujiente ibérico. Una vez finalizados los entrantes, tomamos un bacalao al pil pil realmente delicioso. Y para poner la guinda, nos endulzamos con una milhoja caramelizada con frutas rojas. Lo pasamos realmente bien, disfrutamos con el vino y con la cena, en un ambiente muy distendido y nos encantó la presencia de Gerardo, por ser una persona entrañable.

Y después de esta “orgía” gastronómica, sólo me queda una duda… llegará el Cepas Vellas 09´ a ser tan grande como el 2007? Sólo el tiempo lo dirá…